Nacimiento del río Guadiela. En busca de los reflejos turquesa. (II)

Mayo despierta tras los meses de invierno y nos invita a redescubrir la naturaleza. Vistiendo sus mejores colores, que percibimos como un despertar a los sentidos.

El río Guadiela, topónimo árabe de wadi=valle,  afluente del río Tajo del cual se dice: “el Tajo lleva la fama, pero el Guadiela le da el agua”. Nace tímidamente en la serranía alta de Cuenca, en un bello paraje natural, donde te invita a reencontrarte con la naturaleza.

Meses antes, recorrimos el “Cañón del río Guadiela. Reflejos en aguas turquesas, donde el río Guadiela se encaja después de la presa de Buendía, así que ahora nos tocaba conocer su nacimiento en busca de sus reflejos turquesas. 

Partimos desde la población de Cueva del Hierro, en la serranía de Cuenca. La pista arranca al pie de la carretera CM-202. Al inicio avanzaremos por la cañada Alegosa, coincidiendo con parte del sendero GR-66, para deambular por el sendero PR-CU 05, hasta llegar al nacimiento del río Guadiela. Dado que este sendero es lineal, decidimos que nuestro regreso lo efectuaríamos por otro recorrido, convirtiendo así la ruta en circular.

La mañana tiene una luz intensa, de esas que solemos decir “no puedo abrir los ojos” y el astro rey se ha empeñado en que no podamos abrirlos y así contemplar la belleza natural, que nos ofrecen estos parajes de la serranía de Cuenca.

En el primer tramo de nuestro recorrido, nos iremos adentrando en un bosque de pinos silvestres. El silencio se percibe como un don que nos brida la madre tierra. Es un placer caminar por rutas poco transitadas, esos silencios, donde el único sonido es algún trinar o canto de ave, o la melodía de las ramas al moverse con la brisa, se hace más palpable en esta situación. Así que os aconsejo parar y escuchar, llenaros de naturaleza.

Con nuestros pasos llegaremos a un valle, donde se encuentra el puente de San Antón y nuestro encuentro con el discurrir de las aguas del Guadiela. A veces tranquilas formando pozas donde poder contemplar lo que atesora en su fondo, por la transparencias de sus aguas, como torrenteras donde chocan contra las piedras asentadas en su cauce, formando una cascada de espuma blanca.

Continuaremos nuestro camino dejando el puente a nuestra derecha, para atravesando el valle, no si antes  detenemos de poza en poza a contemplar la limpidez de sus aguas. Reemprendemos la marchar y la senda inicia una pequeña subida. Durante este tramo, nos acompaña el olor y el color de la retama en flor. Parecen pequeños soldados, que con sus ramas amarillas nos guardan el camino, guiándonos hasta el nacimiento del río.

El río Guadiela nace al pie de la montaña, en una pequeña explanada cubierta de tapiz verde, y parada obligatoria, y no solo para disfrutar de su nacimiento. Lugar para el descanso, degustar nuestras viandas, un buen remojón de pies y de hasta una pequeña siesta, entre risas de amigos.

Como os he indicado al principio, nuestro regreso no fue lineal, como se indica en las informaciones del sendero PR-CU 05. Este tramo, dado que lo hicimos por libre, os aconsejo que utilicéis antes de realizar la ruta algún sistema de GPS, dado que no está señalizado. Os daré unas pequeñas pautas, para que podáis localizar el sendero y realizar vuestra propia ruta.

Desde el nacimiento del río, volveremos hasta el puente de San Antón, está vez lo cruzaremos, para tomar la ruta que lleva al pueblo de Masegosa. Iremos alcanzando altura hasta la Cueva de los Mosquitos, bordeando la Dehesa de los Molinillos hasta alcanzar el GR-66 que viene de Masegosa y continuaremos por la derecha del sendero hasta alcanzar el pueblo de Cueva de Hierro.

Por este sendero, no indicado, disfrutamos desde las alturas de unas vistas esplendidas de la serranía de Cuenca.

RUTA: Circular

DIFICULTAD: Baja

DISTANCIA: 16,600 km.

BAJANDO A LAS ENTRAÑAS DE LA TIERRA

Cueva de Hierro, nos ofrece otro encanto más. Poder visitar una antigua mina de hierro de origen prerromano.
En la época romana no existía el cristal, así pues en las ventanas colocaban lo que popularmente se denomina espejuelo, es decir un yeso cristalizado que en láminas muy finas hace las funciones de cristal, dejando pasar la luz e incluso la imagen.

La ciudad romana de Segóbriga se dedicaba a la venta y comercialización de este muy solicitado y caro mineral, que se encontraba en los alrededores de la misma; pero para poder obtener éste de las entrañas de la tierra necesitaban herramientas de hierro, hierro que extraían de la mina de Cueva de Hierro, así como para la fabricación de armas o trabajos de forja.

http://www.cuevadelhierro.com/

Senderos de Cuenca PR-CU05

Parque Natural de la serranía de Cuenca

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