
Los bosques nunca se han resevado
el derecho de admisión.
Por eso la mayor parte de la vida
vive emboscada.
Francisco Giner de los Ríos
Hay días de invierno que te invitan a deambular, contactar con la naturaleza en ese periodo de tiempo de parada vegetativa, donde duerme la sabia en la tierra esperando la llegada de la primavera.
Nos dirigimos a la primera localidad del Valle del Tiétar, entrando desde la Comunidad de Madrid por la llamada autovía de los Pantanos (M-501). Un recorrido que tiene un encanto muy especial, así que me dispuse a disfrutar de este hermoso paraje a través del cristal del coche, hasta llegar a Santa María del Tiétar (Ávila) punto de inicio de está ruta.

Mañana de luz, mañana de invierno, cuando al pie de la Presa del Pajarero y con un cielo azul intenso emprendíamos la subida por la pista que alcanza la parte alta de la presa.
Al culminar la subida, observo desde la corona de la presa, las embalsadas aguas del río Pajarero y como los reflejos del bosque se posan sobre su quietud. Un boque por el que más tarde deambularíamos.

Bordeando la presa, para iniciar la subida a través de un sendero boscoso de pinos, que nos hacía coger altura, mientras las aguas del pantano seguían en total calma.
En las subidas noto como mi corazón se acelera por el esfuerzo, obligándome a parar y observar como el paisaje va cambiando con la altura y el horizonte se extiende perdiéndose mi vista en la lejanía.

Anclado en la mitad del monte y bordeado por una inmensa masa forestal de castaños, se asoma el pueblo de Castañares de Casillas, fácil es de averiguar el porque de su nombre. Sus habitantes viven, desde hace generaciones, de la recolección de las castañas.

Continuamos la subida por el sendero, obligándome a realizar un poquito de escalada, sorteando piedra a piedra hasta alcanzar la carreta que volverá a adentrarse en el bosque más adelante y retomándola nuevamente hasta llegar a la población de Castañares.

El bosque se autoalimenta, la tierra cubierta por castañas y hojas caídas del último otoño sirven de alimento y abrigo a pequeños animalitos y como abono a la madre naturaleza. Todavía puedo apreciar los frutos de este bosque de castaños, sembrando la tierra.

Una vez en Castañares de Casillas deberemos atravesar el pueblo para tomar el sendero que desciende hasta la garganta del Pajarero. Bordeamos el bosque y adentrándonos en la umbría del valle, mientras mis botas se hunden entre las hojas secas de los castaños en un continuo crujir, volviendo a mi infancia y al placer de pisar las hojas caídas en el otoño.

Seguimos el arroyo Pajarero que a ratos vemos y a ratos oímos. Continuando la bajada en dirección a la presa donde se embalsan las aguas del arroyo.
A mis pies, observo los reflejos en el agua calmada, destellos de luces en una mañana de invierno soleado y dando por finalizada esta ruta por bosques de castaños.

Queda pendiente volver en una de las épocas del año donde los bosques despliegan su mayor colorido, el otoño.

GALERÍA






DATOS DE LA RUTA
RUTA: Circular
DIFICULTAD: Fácil
DISTANCIA: 12 Kms. aprox.
ENLACES DE INTERÉS:
Wikiloc: Presa del Pajarero-Castañares de Casillas
Turismo: Castañares de Castillas
Turismo: Santa María del Tiétar
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¡Realmente una maravilla de ruta!
He hecho alguna por la zona, aunque no esa exactamente y veo que tu entrada es del 23 de febrero, pero bien podría ser ahora, con las hojas caídas y las castañas ya listas.
Gracias por compartir cosas, paisajes y fotos tan hermosos.
Un abrazo 🌷
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Mil gracias por tu bonito comentario. Es un paraje precioso, pero que en otoño 🍁 debe ser especial.
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