Hermosas ninfas, que, en el río metidas,
contentas habitáis en las moradas
de relucientes piedras fabricadas
y en columnas de vidrio sostenidas
Garcilaso de la Vega
En lo más alejado y abrupto del norte de la provincia Palentina, se encuentra una espectacular cadena montañosa cuyas cumbres superan los 2.500 mts. de altura, formando un singular paisaje cuyo relieve se eleva al cielo en agujas pétreas tratando de alcanzar las nubes.
Sus imponentes precipicios, profundos valles, ríos, lagos y bosques de ensueño, hacen que estos bellos parajes constituyan el Parque Natural Montaña Palentina.

Uno de los ríos que nace en sus cumbres es el río Pisuerga, afluente del río Duero. Durante mucho tiempo se consideró que nacia en la Cueva del Cobre o Coble, pero la realidad es que nace más arriba.
En su nacimiento, Sel de la Fuente (sierra de Hïjar), sus aguas desaparecen en un sumidero, que en un recorrido subterráneo de 3.000 mts. vuelven a emerger en la Fuente Cobre o Coble.

Hoy nuestro recorrido nos llevará hasta ese enorme ojo de gigante, que se abre en mitad de las faldas rocosas del pico Valdecebollas, para adentrarnos en la profundidad de la Cueva del Cobre.
Partimos del pequeño pueblo, anclado en el Valle de Redondos, Santa María de Redondo, en la comarca de La Pernía. Un pueblo que conserva la típica arquitectura de la montaña Palentina y que al mismo tiempo guarda como un tesoro, los viejos escudos de antiguos linajes de carácter noble y sangre azul, anclados en sus casas de piedra.

La senda (PR-P-8) parte al final de pueblo y como carta de presentación, dos gigantes moles de piedra caliza se alzan sobre la montaña como torres vigías, son las Peñas del Moro y a cuyos pies se encuentra los restos del que fuera el monasterio de Santa María de Viarce.

Iniciamos el sendero con la compañía del río Pisuerga. El camino va alcanzando atura sobre el valle, lo que me permite contemplar las cumbres montañosas tapizadas de bellas nubes que quedan a mi espalda, mientras que al frente descubro las laderas cubiertas por una espesa alfombra de verde follaje.

Sigo mis pasos, tratando de captar la belleza de este hermoso paraje, advierto laderas renegridas que me hablan de un pasado minero que marcó la historia de este valle y otros vecinos.
Los paisajes hablan, solo hay que observar.

Un pequeño puente de madera sobre el arroyo Peñalba nos adentra en el monte de Villa Cernienta y las primeras subidas de cierta exigencia, pero es un esfuerzo que tendrá la mayor recompensa, la belleza de un paraje sin igual.

Sigo por la pista forestal ascendiendo, mientras, a mi derecha escucho el transcurrir del río que al contrario que yo, discurre valle abajo.
Me interno en un denso robledal que tapiza las laderas del monte, dando sombra a esta parte del camino, que agradezco a la madre naturaleza.

Viejos robles con sus troncos retorcidos por los años y un ramaje donde los rayos de luz juegan con sus hojas, dan al entorno un hermoso lugar donde emboscarse, haciendo que el camino sea más llevadero.
El vericueto sigue su ascenso estrecho y tortuoso, introduciéndome entre grandes catedrales de acebo, consiguiendo que la subida sea más gratificante a mis ojos y a mi espíritu.

Voy alcanzando altura y cuando paro en mi deambular para tomar aliento, contemplo la belleza de las montañas que me hacen sentir inmensamente feliz, porque el esfuerzo tiene siempre recompensa.
Miro como el sendero que va abriendose hasta una pequeña pradera, y al fondo el pico Valdecebollas me indica que esta próxima mi meta. Allí se encuentra la entrada a la Cueva del Cobre.

Un caprichoso salto de agua del río Pisuerga, me da la bienvenida mientras alzo mis ojos para ver la negrura del ojo del gigante, la entrada de la cueva.
La visita a la boca de la cueva, la deje para mis compañer@s de botas, mi alma aventurera no le gusta mucho las cuevas.

El regreso al punto inicial, no dejo de sorprenderme como lo hizo en toda la ruta. Siguiendo al pie de la ladera, el camino se adentra en el interior del robledal donde majestuosos ejemplares merecen ser contemplados. Ellos son los señores del bosque.

El sendero se desprende el follaje del robledal, dejándome mirar en toda su belleza el valle por el que hemos ascendido, así como las espectaculares vistas de la Montaña Palentina y los Picos de Europa.

Pero, el camino sigue guardando sus sorpresas como la formación de rocas que parecen huevos fósiles petrificados o de una tierra sembrada de bellas flores.

Una vez alcanzado el collado y atravesado la pista, el sendero ciceante nos llevara a reencontramos con el río Pisuerga que acompañaremos en su descenso hasta Santa María de Redondo.
Dando finalizada esta fascinante ruta de senderismo ante una fresquita cerveza compartida.
Me llevo en mi retina tan bellos parajes de la Montaña Palentina.
GALERÍA







DATOS DE RUTA
RUTA: Circular
Dificultad: Moderada
Distancia: 13 kms.
ENLACES DE INTERÉS:
Wikiloc: Ruta Senda Fuente de Cobre PR-P-8
Wikipedia: Cueva de Cobre
Turismo de Palencia
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En Palencia tenemos unas rutas maravillosas, la gente que prueba, repite 😜❤️
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Me quede con más ganas de esta bella tierra. Queda pendiente de más visitas, para disfrutar de ella.
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Magnífica excursión y muy bellas imágenes. Gracias!
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Montaña Palentina, un gran descubrimiento. Gracias.
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También para mi a través de tos fotos!
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